El día martes 17 de diciembre un grupo de sobrevivientes de prisión política y torturas bajo supervisión médica, de la Clínica Santa Lucía, interpusieron una querella criminal en contra de los agentes civiles que formaban parte del equipo médico del recinto. Cabe recordar que este centro de detención, tortura, exterminio y desaparición de personas, fue el primer centro médico formal y clandestino de la DINA y su Brigada de Salubridad, el cual funcionó entre los años 1974 y 1977 en la casona de Santa Lucía 162.

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Los ex presos políticos, fueron acompañados por su equipo jurídico, integrado por la abogada Alejandra Arriaza y nuestra investigadora Romina Ampuero, quiénes presentaron la querella criminal que tiene como objeto que se sancione a los responsables médicos del recinto, quiénes han gozado de impunidad durante todos este años. Respecto a los elementos específicos de la querella, Arriaza agrega que «hemos interpuesto una querella criminal, en representación de ex presos políticos de la década de los setenta, por los delitos de tortura y apremios ilegítimos contra agentes de la DINA y personal civil que prestó servicios profesionales a esta organización criminal», para que estos «sean investigados y sancionados al máximo de las penas legales, ya sea en su calidad de autores, cómplices o encubridores, además agrega, que «la particularidad de esta acción legal tiene, es que aporta nuevos antecedentes respecto de los sujetos civiles que prestaron servicio en esa clínica, tanto en el centro de tortura como en la clínica en particular». La acción penal va dirigida contra quiénes resulten responsables de las acciones realizadas en el ex recinto DINA, dirigido por el cardiólogo Werner Zanghellini Martinez, y donde trabajó, entre otros agentes represivos, la enfermera Eliana Carlota Bolumburú Taboada.

Para una de las querellantes y sobreviviente, Gabriela Salazar, es importantísimo que esta presentación se resuelva en un juicio, ella señala que «el tema de la querella le parece fundamental que se resuelva y que, ojalá, haya un juicio», y de esta forma, «aportar a la realidad de lo que ahí había  y, sobre todo, la participación del personal civil: médicos, enfermeras y otros» participantes.  

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Sobre la búsqueda de las responsabilidades de los agentes civiles en el centro médico clandestino de la DINA , Lautaro Videla, presidente de la Asociación Sitio de Memoria Ex- Clínica Santa Lucía y también querellante en esta causa, destaca la investigación realizada por esta organización el año 2018 sobre la historia y el uso del espacio físico ubicado en Santa Lucía 162 como clínica represiva, enfatizando que «en ella operaron numerosos civiles del área de la medicina», los cuales, a pesar de los abusos y crímenes han estado impunes todos estos años, para Videla, «esta es una oportunidad importante para que estos sean investigados, se defina su participación y compromiso con los delitos, y condenados como corresponde».

Dado los acontecimientos ocurridos los últimos dos meses en Chile, para Dagoberto Trincado la acción judicial presentada «casi 40 años después, de sucedidos los hechos», no sólo representan la necesidad de justicia por los abusos cometidos durante la dictadura militar, sino que también, es para «poner en relieve lo que significa la violación de derechos humanos y los crímenes de lesa humanidad (…) para que nos sirva de lección hoy, cuando el estado chileno sigue siendo acusado como violador de derechos humanos. En este sentido, para el querellante, la presentación judicial es un acto de re-afirmación de que «no estamos callados, ni muertos ni desmovilizados, al contrario, estamos movilizados» siendo participes del estallido social reciente. Sobre los agentes civiles que actuaron dentro de la ex clínica, Trincado hace hincapié en como funcionarios del área de la salud, que juraron para ayudar a su prójimo, pero que dentro de este centro clandestino, se transformaron en torturadores, estos civiles «preparaban gente, la curaban, para que sufrieran otros tipos de torturas (…) hacer de nosotros personas que pudiéramos resistir otros tipos de torturas, ese es el tipo de sanación que hacían ellos en la Clínica Santa Lucía».